La política snob
Hace aproximadamente un año atrás comencé un proyecto que a mi juicio no llego a ningún buen puerto, francamente dudo de que si alguna vez navego hacia algún lado, la cosa es que después de mucho meditar concluí que si ese proyecto hubiera sido un negocio, en el abría perdido toda la inversión.
Después de un tiempo he esperado ver que se puede cosechar, que es lo bueno que uno rescata de la suma de adversidades, el chiste es que a pesar de conocer la parábola bíblica, fui como el sembrador necio y lance mi semilla sobre tierra estéril. Ofrecí mi tiempo, mi amistad y mis energías a una tropa de snobs autorreferentes, adictos a sus propios ombligos, oligarcas tecnocratizados de discurso progresista y una sonrisa forzada como de reina de belleza. Ellos todos son genios del discurso perfecto y de particular estilo “innovador”. Y la enseñanza cristiana es que a ¡pesar de los discursos Demóstenes siempre fue tartamudo”.
Ahora desde mi balcón contemplo plácidamente sus aventuras, ya que tienen una tendencia irrefrenable a ventilar sus actividades cotidianas en las redes sociales, lugar virtual desde donde ejercen su inventada autoridad y donde ellos son amos y señores de una opinión siempre políticamente correcta pero inaplicable dentro de la realidad efectiva de la calle o del ciudadano de a pie.
Los contemplo con un dejo de sana envidia, de ver como aquellos a quienes nunca les falto nada o si les falto no fue por mucho tiempo, logran jugar a la ronda en una colina lejana completamente ajenos del mundo del cual ellos reniegan, al fin y al cabo todos los que no tenemos la suerte de vivir en aquel vede prado cargaremos el pecado original de haber nacido en esa parte donde las cosas son condicionadas por la tendencia de hacerlas a media, y seremos tildados de mediocres o de seres comunes que nunca lograran alcanzar el mundo del conocimiento actual. En fin, creo que con estas líneas descargo en parte la frustración de que no me invitaron a jugar a la ronda en su colina, de hecho me invitaron a jugar pero el juego costaba como 80 lukas, porque si me banque tanto trabajo era para ser digno de estar allá con ellos, pero mi perfil no calza con los postulados de la identidad publica impecable así que obligado a volver a mi rincón, mi pequeño nicho donde con mucho esfuerzo, trabajo, dedicación y astucia he logrado mejorar cada día, pero al cual llegue por meritos personales sin que ningún iluminado me convocara como apóstol, y donde afortunadamente no dependo de las gracias santas del gobierno que se metió por el aro la coalición que le dio sustento .
En todo caso los observo y estoy atento de lo que hacen primero porque creo en el proyecto y segundo porque necesito conocer lo que NO quiero ser, y ellos son el mejor ejemplo de eso.

Creo q tienes la misma fobia q yo. Debiste leer el super libro "Siútico" Ahi uno va entendiendo todo esto. Lo que es yo, prefiero q me traten de flaite q de "seudo intelectualoide ursulina blablabla" jajaja.
Por eso me gusta tu pluma a todo esto, por q escribes con naturaleza no como esos twitter de politicos y periodistas q son asquerosamente forzados...wacala!
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