Cuaresma: Un tiempo de Caridad

Las distintas religiones del mundo a lo largo de sus creencias han dedicado tiempos para la penitencia y la caridad, para el mundo católico este tiempo se llama cuaresma que en su esencia simboliza la preparación espiritual para vivir el misterio de la resurrección de Cristo en Semana Santa, lo cual es la base de la fe cristiana.
La cuaresma es un tiempo tanto de penitencia como de meditación, sin embargo es igualmente el tiempo favorable para la caridad en una dimensión mas trascendental, no es una invitación a donar algo puesto que en ese acto tan simple se perdería el sentido de la penitencia, sino que se sustenta en prescindir de nuestros “placeres mundanos” e invertir dicho dinero en la caridad solidaria. El acto en sí mismo es la apuesta más importante que se propone en la cuaresma puesto que como dice la canción de Alejandro Sanz; “Dar aquello que te sobra nunca fue compartir, si no da limosna”.
Si pensamos en esto podemos ver que la solidaridad no pasa por un acto subsidiario de dar, sino mas bien ir mas allá y hacernos participes de las privaciones del otro privándonos nosotros mismos de lo que queremos, el acto en si mismo implica una proyección social más elevada y un compromiso mas consiente ante las necesidades de quienes se encuentran en una posición desposeída, ahora bien, este acto no es la gran solución a los problemas sociales, estas soluciones pasan por un compromiso social infinitamente más amplio, ayudar a superar la pobreza, la indigencia, el acceso a la salud mas básica y la educación es una tarea que no se soluciona en base a los actos personales, tendría que existir una cuaresma social para lograrlo y ese milagro ya sería mucho, sin embargo aun tengo la convicción de que es completamente posible hacer cambios mayores en la génesis de los cambios personales que den paso a una renovación tanto espiritual como en la mentalidad de todos los chilenos.
Como decía, cuaresma es el tiempo que la iglesia católica ha dejado para que la contrición espiritutual nos permita reflexionar, pero aun mas, el episcopado chileno hace ya varios años ha creado la campaña “Cuaresma de Fraternidad” una instancia en que se reúne dinero para financiar proyectos sociales en las mismas diócesis y proyectos generales que la iglesia tiene en el país orientados en beneficio de cerca de doscientos mil niños de escasos recursos y en riesgo social, estos varían de acuerdo a cada diócesis pero principalmente a ampliación, reparación y equipamiento de salas cunas y jardines infantiles, talleres para madres y padres sobre estimulación temprana para sus hijos, atención a madres adolescentes con programas formativos de estimulación temprana orientados al desarrollo integral de sus hijos o apoyo a grupos de madres que trabajan en sus iniciativas para el cuidado y la atención de sus hijos mientras ellas están ausentes.
Del total de fondos de la campaña el 60% queda en cada Diócesis y se destinan a proyectos dentro de las mismas, el 30% se destina a un fondo nacional el cual subsidia y financia proyectos de presencia nacional o que por su significación implican una mayor asignación de recursos, además de este fondo la Iglesia envía ayuda solidaria a otros países de Latinoamérica como fue el caso del fondo 2005 se envió a Caritas de Guatemala para ayudar a los damnificados por la tormenta tropical Stan; el 2006 a Caritas de Bolivia por las inundaciones y el 2007 a Caritas Perú como ayuda para los damnificados del terremoto que asoló Ica y Pisco en ese país. Finalmente el 10% restante financia gastos de campaña, publicidad y las famosas alcancías que probablemente usted ya vio en alguna oficina o negocio.
Cuaresma parte este miércoles 25 con el rito del “miércoles de ceniza” el que nos recuerda que a pesar de nuestros éxitos, trabajos, habilidades, defectos y problemas, somos seres pasajeros y que nuestro cuerpo volverá al polvo de la tierra en algún momento, por lo tanto ante esta fragilidad es necesario tomarnos la vida con mayor humildad; a pesar de esta crisis que nos embate debemos ser solidarios con aquellos que evidentemente sufren con mayor rigor los embates de esta; si bien no hacemos un cambio general con la campaña, no es menos cierto que son una ayuda verdadera y un medio eficiente no solo desde el punto social si no del personal espiritual. Los invito entonces a aportar en ella y a participar reflexionando en este tiempo.
Sus aportes pueden dejarlo en las alcancías de la campaña o en las cuentas corrientes 187.593 del Banco Estado y Rut: 70.004.880-2, y para informarse más en el especial creado en el portal www.iglesia.cl.
Publicar un comentario